Estás en el aeropuerto, en la estación de tren, o simplemente en la puerta de casa. La maleta ya está hecha, el billete ya está en el bolsillo, y tu amigo, hermano o pareja está a punto de partir. Quieres decir algo que importe, algo que no sea un "¡que te vaya bien!" automático. Pero no sabes qué decir. No es solo una despedida. Es una conexión. Y las palabras que elijas pueden marcar la diferencia.
Lo que realmente quiere escuchar alguien que viaja
Cuando alguien se va de viaje, no necesita un discurso. Tampoco quiere que le recuerdes que se olvidó el cargador o que tenga cuidado con los ladrones. Lo que necesita es sentirse visto. Que alguien reconozca que este viaje significa algo para él. Puede ser una escapada de fin de semana, un cambio de vida, o simplemente un descanso necesario. Lo importante no es la duración, sino el peso emocional que tiene.Imagina a tu amiga que se va sola a Japón por primera vez. No quiere que le digas "¡qué suerte!" como si fuera un premio de lotería. Quiere que sepas que entiendes lo que cuesta tomar esa decisión. Que te das cuenta de que se está enfrentando a lo desconocido, con miedo y con ilusión al mismo tiempo.
Frases que funcionan, y las que no
No todas las frases son iguales. Algunas suenan bien, pero no conectan. Otras, simples y directas, quedan grabadas.- Lo que no funciona: "¡Que te vaya bien!" (demasiado genérico), "No te pierdas las fotos" (reduce el viaje a un recuerdo superficial), "No te comas nada extraño" (suena a advertencia, no a apoyo).
- Lo que sí funciona: "Estoy seguro de que vas a encontrar cosas que nunca imaginaste", "Te voy a extrañar, pero me encanta que estés haciendo esto", "Cuando vuelvas, cuéntame lo que no esperabas".
La clave está en la especificidad y la autenticidad. No digas lo que crees que debes decir. Di lo que sientes. Si no sabes qué decir, simplemente di: "No tengo palabras para esto, pero quiero que sepas que estoy aquí cuando vuelvas". A veces, la ausencia de palabras vacías es la más poderosa.
Lo que no se dice, pero se siente
Hay momentos en los que el silencio vale más que mil palabras. Si ves que la persona está nerviosa, agotada o abrumada, no la llenes de frases. Un abrazo largo, una mano en el hombro, o simplemente estar allí, sin presionar, puede decir más que cualquier discurso.Un amigo mío se fue a vivir a México por un año. Su madre no le dijo nada cuando se fue. Solo le puso un pequeño paquete en la maleta: un pan de jengibre, su receta escrita a mano, y una nota que decía: "Cuando lo comas, piensa en mí". Esa nota, simple y cotidiana, fue lo que más le ayudó en los días difíciles. No era un mensaje de ánimo. Era un puente entre dos mundos.
El poder de lo pequeño
No necesitas una carta larga o un regalo caro. A veces, lo más impactante es lo más pequeño:- Una foto tuya en su billetera, con una frase escrita al dorso: "Aquí estás tú, y aquí estoy yo, esperándote".
- Una canción que les gusta a ambos, guardada en una playlist que le mandas con el título: "Para cuando te sientas lejos".
- Una pequeña libreta con 5 preguntas escritas a mano: "¿Qué te sorprendió hoy?", "¿Qué comida probaste que no esperabas?", "¿Quién te hizo sonreír?". Le dices: "Cuando vuelvas, la llenamos juntos".
Estos detalles no son decorativos. Son anclajes emocionales. Cuando estás en un país extraño, con un idioma que no dominas, y te sientes solo, un pequeño recordatorio de casa puede ser lo que te mantenga firme.
Lo que puedes hacer cuando ya se fue
Decir algo bien no termina cuando se va. Lo importante es lo que haces después.Envía un mensaje solo para decir: "Hoy vi una nube que recordaba el cielo de tu ciudad, y pensé en ti". No es un "¿cómo estás?" obligatorio. Es un recordatorio de que estás presente, sin exigir respuesta. Muchos viajeros dicen que lo que más les ayuda no es el WhatsApp con fotos, sino esos mensajes cortos, inesperados, que no piden nada a cambio.
Y si no sabes qué decir, no inventes. Di: "No sé qué decirte, pero quiero que sepas que no estás solo". Es suficiente. Es humano. Es real.
Las palabras que más agradecen los viajeros
Después de años escuchando historias de viajeros, hay una frase que aparece una y otra vez en cartas, mensajes y entrevistas:"Gracias por no hacerme sentir que tenía que justificar por qué me iba".
La mayoría de las personas que viajan -ya sea por trabajo, por curiosidad, por necesidad o por sueño- sienten que deben explicarse. "¿Por qué te vas ahora?", "¿No podrías esperar?", "¿No te da miedo?". Esas preguntas, aunque vengan de cariño, cargan el viaje con culpa o duda.
Lo que realmente quieren oír es: "Tienes derecho a ir". "Tu viaje importa". "No necesitas justificarlo".
Si puedes darle eso -sin palabras, o con ellas-, le estás regalando algo más que una despedida. Le estás regalando libertad.
Un ejemplo real: lo que dijo un padre a su hija antes de irse a Australia
Una mujer de 22 años se fue a Australia con una mochila, un visado de trabajo y un corazón lleno de miedo. Su padre, un hombre de pocas palabras, no le dio un discurso. Le entregó una caja con tres cosas: una brújula antigua, un libro de poemas de Neruda, y una foto suya de niño, con una nota escrita a lápiz: "Cuando te pierdas, busca el norte. Y cuando te sientas perdido, lee esto. No necesitas tenerlo todo claro. Solo necesitas seguir".Ella me contó que esa caja la abrió cada vez que se sintió sola. No era un regalo. Era un mapa emocional. Y eso es lo que cualquier persona que viaja necesita: no un itinerario, sino un mapa del alma.
Si no sabes qué decir, di esto
No hay una frase mágica. Pero si estás perdido, prueba con una de estas:- "No quiero que te vayas, pero quiero más que nada que te vayas".
- "No sé cómo será tu viaje, pero sé cómo será tu regreso: más fuerte, más sabio, más tuyo".
- "No te preocupes por llamarme. Solo quiero que sepas que te llevo conmigo".
- "Vete. No me digas nada hasta que estés listo. Pero cuando vuelvas, estaré aquí. Sin preguntas. Solo con un café y ganas de escuchar".
Lo que importa no es la perfección. Es la presencia. Es la certeza de que, aunque te vayas, no te pierdes. Alguien te recuerda. Alguien te espera. Y eso, en un mundo tan rápido y desconectado, es el regalo más grande que puedes darle a alguien que se va.
Sabrina Zuñiga
enero 4 2026Me encantó esto 😊