¿Sabías que la mayoría de los problemas menores de salud durante un viaje se resuelven con lo que llevas en tu botiquín de primeros auxilios? Un corte cocinando en la casa rural, una picadura en el monte, o algo tan tonto como una ampolla después de una excursión larga pueden pillarte en cualquier momento. Muchas veces, un simple vendaje o pastilla para el dolor te salva el día y evita que termines la tarde buscando una farmacia de urgencia.
Pero ¿qué demonios tienes que meter en ese botiquín? Más allá de tiritas y analgésicos, piensa en lo que más usas: gasas, desinfectante (tipo clorhexidina o yodo), tijeras pequeñas, apósitos para heridas y algo para la fiebre o alergias. Si tomas alguna medicación, tírala también al neceser, sin olvidar tu receta o informe médico si viajas lejos.
No te líes llenando el neceser: menos es más, pero no escatimes en lo básico. Para destinos rurales, incluye repelente de insectos y crema para quemaduras. ¿Vas de aventura o a la playa? Unos sobres de sales minerales pueden evitarte el susto de una deshidratación después de un día intenso. Y nunca sobra un termómetro: nunca sabrás cuándo lo vas a necesitar.
A veces los accidentes más tontos son los que fastidian el viaje. Por experiencia, la típica quemadura por el sol tras subestimar las nubes te puede dejar fuera de juego dos días. Por eso, mete crema solar incluso en invierno si vas a la nieve o vas a pasar horas al aire libre.
¿Y si viajas con niños? Mete tiras infantiles, algo para picaduras y un termómetro digital fácil de usar. Si tienes peques, los sobres de suero oral son oro puro si les da el estómago la lata. Viajar con niños cambia las reglas, así que adapta el botiquín a su edad y necesidades.
En los hoteles suelen tener algún básico, pero nunca confíes en que lo tendrán en el momento que lo necesitas. Siempre es mejor depender de tu propio botiquín. Si hay una farmacia cerca, genial; pero te sorprendería lo fácil que es quedarte sin recursos durante una excursión larga o en un pueblo pequeño fuera de horario comercial.
No olvides las instrucciones de uso de cada cosa, sobre todo si viajas acompañado y alguno no está familiarizado con el material. Un botiquín que nadie sabe usar de poco sirve.
Empacar tu botiquín de primeros auxilios no sólo te ahorra sustos, sino que puede ser la diferencia entre continuar tu aventura o darte la vuelta antes de tiempo. Prepara tu botiquín pensando en el destino, las actividades y tu salud personal, y estarás listo para cualquier imprevisto sin dramas ni carreras innecesarias.
Descubre cómo organizar un botiquín de primeros auxilios útil tanto para viajes como para casa. Conoce qué artículos no pueden faltar y cómo usarlo mejor.