¿Te vas de viaje y quieres estar preparado para cualquier imprevisto? Un buen botiquín no es solo para gente aventurera o maniática; la realidad es que todos hemos necesitado una tirita, una pastilla para el dolor o un simple antiséptico en el momento menos esperado. Lo curioso es que, aunque muchos lo dejan para lo último, el botiquín puede salvar un día de vacaciones entero.
Lo primero es pensar en lo básico: vendas, tiritas, desinfectante y unas tijeras pequeñas. Si eres de los que tienden a tropezarse, las tiritas nunca sobran. ¿Sueles llevar zapatos nuevos? Vaselina y algún apósito prevenir rozaduras pueden ser tus mejores amigos. Añade un poco de suero fisiológico para limpiar heridas o hasta un simple esguince de tobillo después de una caminata improvisada.
El dolor de cabeza y los problemas estomacales son invitados sorpresa en cualquier aventura: ibuprofeno o paracetamol, junto a algo para la acidez y diarrea, no deben faltar. Si viajas en grupo, no te olvides de preguntar si alguien toma medicamentos especiales. Hay quien necesita antihistamínicos aunque solo vea una foto de flores.
¿Y si el destino implica sol, montaña o picaduras de bichos? Crema solar (sí, aunque esté nublado), repelente de insectos y una pomada calmante para picaduras son un combo obligatorio. Quienes usan lentillas deberían echar siempre algún envase extra y lágrimas artificiales. Si vas a la montaña o a la playa, no subestimes el poder de un termómetro digital o las sales de rehidratación oral, en caso de golpes de calor.
¿Viaje internacional? Revisa la normativa sobre medicamentos del país al que vas. En algunos destinos, hasta un simple jarabe puede darte más problemas en aduanas que cualquier otro objeto. Lleva siempre las recetas y, si puedes, el prospecto de los medicamentos originales.
Otro truco que muchos olvidan: marca los productos en un neceser transparente. Así, en un apuro, no pierdes tiempo. Nada más frustrante que buscar unas pinzas para sacar una espina y no encontrar ni el fondo del neceser.
No nos olvidemos de lo pequeño pero importante: guantes desechables, apósitos para ampollas y unas pinzas. Si eres de los que siempre acaban con alguna rozadura, los apósitos de gel son la salvación.
Viajar prevenido pesa menos que perder un día de viaje por una herida, un corte, fiebre o molestia tonta. El secreto está en adaptar el botiquín a tu destino, duración del viaje y actividades; no es lo mismo ir a un resort en la playa que hacer el Camino de Santiago. Apunta bien la lista, mete todo en un neceser compacto y, sobre todo, revisa cada cierto tiempo que no haya caducado nada. Así, solo tendrás que preocuparte de disfrutar y no de buscar una farmacia al otro lado del mundo.
Descubre cómo organizar un botiquín de primeros auxilios útil tanto para viajes como para casa. Conoce qué artículos no pueden faltar y cómo usarlo mejor.