Si alguna vez te has preguntado cómo se llama la carrera donde te enseñan a cocinar, la respuesta es más sencilla de lo que parece: se llama Grado en Gastronomía y Ciencias Culinaras o, en muchos casos, Técnico Superior en Cocina y Gastronomía. No es una carrera como la de Medicina o Derecho, pero sí es una formación profesional seria, con programas estructurados, prácticas en restaurantes de renombre y salidas laborales concretas.
¿Qué aprendes realmente en una escuela de cocina?
No se trata solo de saber hacer una tortilla o un arroz negro. En una formación profesional de cocina, te enseñan desde lo básico hasta lo avanzado. Aprendes a manejar cuchillos con precisión, a controlar temperaturas en sartenes y hornos, a entender cómo reaccionan los ingredientes entre sí. Estudias técnicas como la cocción al vacío, la emulsión de salsas, la elaboración de panes artesanales y la conservación de alimentos. También te enseñan sobre seguridad alimentaria, normativas sanitarias y cómo gestionar un equipo de cocina.
En muchos centros, como el Instituto de Gastronomía de Bilbao, los estudiantes pasan más del 60% del tiempo en talleres prácticos. No basta con ver un video o leer un libro. Tienes que cortar, probar, fallar y volver a intentarlo hasta que el plato salga perfecto. Y eso no se aprende en casa, aunque cocines todos los días.
¿Cuánto dura la formación?
Depende del nivel que elijas. Si buscas una titulación oficial, la Técnico Superior en Cocina y Gastronomía dura dos años. Es un ciclo formativo de grado superior, similar a un título universitario, pero con más enfoque en la práctica. Al final, recibes un título homologado por el Ministerio de Educación, válido en toda la Unión Europea.
Si prefieres algo más corto, hay cursos de seis meses o un año que te preparan para trabajar como ayudante de cocina o en servicios de catering. Pero si quieres llegar a ser jefe de cocina, el camino largo es el que te da las herramientas reales.
¿Dónde puedes estudiarlo en España?
En Bilbao, el Instituto de Gastronomía del País Vasco es uno de los más reconocidos. Ofrece formación en cocina vasca tradicional, moderna y fusionada, con profesores que han trabajado en restaurantes con estrellas Michelin. Pero no es el único. En Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia también hay escuelas con programas muy sólidos.
En Granada, donde vivo, hay una escuela que se especializa en cocina andaluza y tapas. Allí, los estudiantes aprenden a hacer patatas bravas con la textura perfecta, gazpachos con el equilibrio justo de ácido y dulce, y a preparar huevos rotos con el chorizo ideal. No es magia: es técnica, y se aprende con práctica constante.
¿Qué salidas laborales tienes?
La idea de que los cocineros solo trabajan en restaurantes es antigua. Hoy en día, un profesional de la cocina puede trabajar en:
- Restaurantes de alta cocina o de barrio
- Hotels y resorts internacionales
- Empresas de catering para eventos corporativos o privados
- Producción de alimentos: elaboración de salsas, conservas o productos gourmet
- Televisión y medios digitales: como chefs en programas o creadores de contenido
- Consultoría: ayudar a otros restaurantes a mejorar su menú o su gestión
- Docencia: enseñar en escuelas de cocina
Algunos egresados abren su propio negocio: un taller de pan, un mercado de tapas, un servicio de comida saludable. Otros trabajan en el extranjero. En países como Japón, Estados Unidos o Alemania, hay mucha demanda de chefs con formación española, especialmente en técnicas de sabor y presentación.
¿Necesitas ser un genio de la cocina para empezar?
No. No necesitas haber nacido con un cuchillo en la mano. Lo que sí necesitas es pasión, constancia y ganas de aprender. Muchos estudiantes llegan sin haber cocinado nunca. Algunos vienen de otras carreras y deciden cambiar de vida. Lo único que tienen en común es que no se rinden cuando el plato se quema o cuando el jefe de cocina les grita por un corte mal hecho.
En la escuela, te enseñan a manejar el estrés. La cocina es un entorno rápido, ruidoso y exigente. Pero también es uno de los pocos trabajos donde ves el resultado de tu esfuerzo en segundos: alguien come tu plato, sonríe, y te lo agradece. Eso no tiene precio.
¿Cuánto cuesta estudiar cocina?
Los precios varían mucho. En centros públicos, como los institutos de formación profesional, el coste anual puede estar entre 200 y 500 euros. En escuelas privadas, como las que tienen convenios con restaurantes estrella, el precio puede llegar a los 6.000 euros por año. Pero muchas de estas escuelas ofrecen becas, ayudas o acuerdos con empresas que financian parte de la formación a cambio de un compromiso laboral después.
En Bilbao, por ejemplo, el Ayuntamiento y la Junta de País Vasco ofrecen subvenciones para jóvenes que quieren formarse en cocina. Algunos programas incluso incluyen prácticas remuneradas en restaurantes de la zona.
¿Qué diferencias hay entre un chef y un cocinero?
En el día a día, muchas veces se usan como sinónimos, pero no es lo mismo. Un cocinero es quien prepara los platos, sigue las recetas y trabaja en la línea de cocina. Un chef, en cambio, es quien dirige la cocina, diseña el menú, gestiona el equipo, controla los costes y decide la dirección culinaria del restaurante. Ser chef requiere años de experiencia, liderazgo y creatividad.
En la formación profesional, te preparan para ser ambos: al principio, aprendes a cocinar. Al final, aprendes a liderar.
¿Es un buen trabajo para el futuro?
Sí. La gastronomía no solo es una profesión, es una industria. En España, el sector de la hostelería y la restauración genera más de 120.000 millones de euros al año y emplea a más de 2 millones de personas. Y no se trata solo de comer: es cultura, turismo, identidad.
Con la creciente demanda de comida de calidad, sostenible y local, los chefs con formación técnica tienen más oportunidades que nunca. Además, los jóvenes están volviendo a la cocina. No es un trabajo de último recurso. Es una profesión con futuro, con prestigio y con sentido.
Si te gusta cocinar, no lo pienses dos veces. No es una moda. Es una vocación que se construye con cada corte, cada sabor y cada plato que logras hacer perfecto.
¿Cuál es la diferencia entre una escuela de cocina y una carrera universitaria?
Una escuela de cocina suele ofrecer títulos de formación profesional, como el Técnico Superior en Cocina, que se enfocan en habilidades prácticas y técnicas. Una carrera universitaria, como el Grado en Gastronomía, incluye más teoría: nutrición, historia de la alimentación, gestión empresarial, y a veces incluso investigación. Ambas son válidas, pero la formación profesional te prepara para trabajar antes, mientras que la universitaria te abre puertas a roles más estratégicos o académicos.
¿Se puede estudiar cocina sin experiencia previa?
Sí, absolutamente. La mayoría de los estudiantes llegan sin experiencia. Lo importante no es haber cocinado antes, sino tener ganas de aprender, trabajar duro y aceptar críticas. En las primeras semanas, todos cometen errores. Lo que separa a los buenos cocineros es la capacidad de aprender de esos errores y mejorar.
¿Es necesario hacer prácticas en restaurantes?
Sí, son obligatorias en casi todos los programas oficiales. Las prácticas te permiten ver cómo funciona una cocina real: el ritmo, la jerarquía, la presión. Muchos estudiantes consiguen su primer trabajo gracias a estas prácticas. Algunos restaurantes contratan directamente a quienes destacan en ese periodo.
¿Qué habilidades personales necesitas para ser cocinero?
Además de la técnica, necesitas resistencia física (estás de pie muchas horas), disciplina, capacidad para trabajar en equipo, y paciencia. También es clave tener curiosidad: los mejores cocineros siempre están probando ingredientes nuevos, viajando, leyendo o aprendiendo de otros. La cocina no se detiene en las recetas tradicionales.
¿Puedo trabajar en el extranjero después de estudiar en España?
Sí, y muchos lo hacen. La formación española en cocina es muy valorada en Europa, Estados Unidos y Asia, especialmente por la calidad de las técnicas de sabor y presentación. Tener un título oficial te permite trabajar legalmente en otros países. Algunos chefs españoles trabajan en Japón, Canadá o Australia, y muchos regresan con nuevas ideas que luego aplican en sus propios restaurantes.