Si alguna vez has caminado por los Pirineos y te has detenido frente a una pared de roca que parece tallada por manos gigantes, no estás imaginando nada. Los gigantes de los Pirineos no son leyendas, son montañas. Y como toda montaña, tienen una vida. Pero, ¿cuántos años duran estos gigantes? No es una pregunta filosófica. Es geología pura, y la respuesta te cambiará la forma en que caminas por estas montañas.
¿Qué son realmente los gigantes de los Pirineos?
No hay un solo pico llamado "gigante". El término se refiere a los macizos más altos y antiguos de la cordillera: el Aneto (3.404 m), el Posets (3.375 m), el Vignemale (3.298 m) y el Perdiguero (3.222 m). Son los que dominan el horizonte, con sus cumbres nevadas que brillan incluso en verano. Estos picos no son montañas como las de los Alpes o los Andes. Son fragmentos de un continente que se rompió hace 50 millones de años, cuando África chocó contra Europa y levantó esta cadena como una herida en la corteza terrestre.
Lo que ves hoy no es lo que había hace 10.000 años. Ni siquiera lo que había hace 1.000. Cada paso que das sobre el suelo de los Pirineos está sobre capas de roca que se formaron en mares antiguos, luego fueron comprimidas, dobladas y expulsadas hacia arriba por fuerzas que nadie puede ver. El granito del Aneto tiene 300 millones de años. El calizo del Vignemale, 150 millones. Y aún así, siguen en pie.
Las montañas no mueren, se desgastan
Una montaña no tiene una fecha de caducidad como un yogur. No se "acaba". Se desgasta. Y ese desgaste es lento, pero constante. Cada año, los Pirineos pierden entre 0,1 y 0,3 milímetros de altura. Parece poco, ¿verdad? Pero en 10.000 años, eso suma entre 1 y 3 metros. En un millón de años, podrían perder hasta 300 metros. Eso significa que, si no hubiera tectónica, dentro de 50 millones de años, los Pirineos serían una llanura baja, como los Apalaches en Estados Unidos.
Pero aquí está lo clave: la tectónica no se detuvo. El continente europeo sigue empujando hacia el sur, y eso levanta la cordillera a una velocidad de 0,1 mm por año. Eso compensa casi exactamente el desgaste. Por eso, los gigantes siguen siendo gigantes. No son inmortales, pero están en un equilibrio extraño: se desmoronan, pero también se levantan. Es como si alguien te quitara un centímetro de tu estatura cada año, pero te diera uno de vuelta. Así, durante millones de años.
¿Cuánto tiempo pueden seguir así?
Los geólogos coinciden en que los Pirineos tienen un futuro limitado, pero no cercano. Están en una fase de madurez. No son jóvenes como los Himalayas (que aún se elevan rápido), ni están en su ocaso como los Urales (que ya son suaves y bajos). Los Pirineos están en el punto medio. Su vida útil como cordillera alta se estima en otros 20 a 30 millones de años. Después de eso, el desgaste ganará la batalla definitivamente.
¿Eso significa que en 20 millones de años ya no podrás caminar por ellos? No. Significa que ya no serán montañas. Serán colinas, valles suaves, ríos que serpenteen entre lomas. Las rutas de senderismo que hoy te llevan a la cumbre del Aneto, en el futuro serán caminos entre prados. Los glaciares que hoy derriten en verano habrán desaparecido hace mucho. Los refugios que hoy ves en la ladera estarán cubiertos de tierra y árboles.
¿Por qué importa esto para un senderista?
Porque cuando caminas por los Pirineos, no estás solo. Estás caminando sobre una historia que se escribió mucho antes de que existiera el ser humano. Cada piedra que mueves con el pie tiene 100 millones de años. Cada arroyo que cruzas corre por un cauce que se formó cuando los dinosaurios aún andaban por aquí. Las grietas que ves en las paredes de roca son fracturas que se abrieron hace 20 millones de años, y aún hoy, el agua sigue abriéndolas más.
Entender esto cambia la experiencia. Ya no es solo un paseo. Es una visita a un monumento natural en construcción. No estás viendo una montaña. Estás viendo un proceso. Y ese proceso está vivo, aunque sea lento. En tu vida, en la de tus hijos, en la de tus nietos, los Pirineos seguirán siendo altos. Pero en la escala de la Tierra, ya están en el final de su gran momento.
¿Qué rutas te muestran mejor esta historia?
No todas las rutas son iguales. Algunas te muestran la juventud de las montañas. Otras, su desgaste. Aquí te dejo tres caminos que te permiten ver el tiempo en acción:
- La Ruta del Circo de Soaso (Ordesa): Aquí verás morrenas glaciares de más de 10.000 años, piedras acumuladas por hielos que ya no existen. Son reliquias de la última edad de hielo, aún intactas.
- El Sendero del Aneto por la Canal de la Garganta Negra: Caminas sobre granito que se formó en el fondo de un mar hace 300 millones de años. Las vetas de cuarzo que brillan en la roca son cristales que crecieron bajo presión, en el interior de la Tierra.
- El Puerto de Panticosa y el Valle de Benasque: Aquí el desgaste es visible. Las laderas están cubiertas de escombros, rocas sueltas, tierra que se desliza. Es la montaña muriendo lentamente, y el río que baja de allí es el que se lleva sus restos.
Si quieres entender cuánto dura un gigante, camina por estos tres sitios. Uno te muestra el origen, otro la resistencia, y el tercero el final.
El futuro de los gigantes
En 2050, el calentamiento global acelerará el desgaste. Los glaciares que aún quedan en los Pirineos -como el de Aneto- se reducirán a la mitad. Sin hielo, las rocas se desgarran más rápido. El agua que antes estaba sellada bajo el hielo ahora se filtra, se congela, se expande y parte las rocas. El proceso natural se vuelve más rápido, y eso significa que los gigantes se derrumbarán antes de lo esperado.
En 2100, los senderos que hoy son rutas de montaña podrían convertirse en zonas de deslizamientos. Los refugios de montaña, muchos de ellos construidos en el siglo XIX, podrían quedar en terrenos inestables. Y si no se actúa, dentro de 50 años, las rutas más populares ya no serán seguras.
Entonces, ¿cuántos años duran los gigantes de los Pirineos? La respuesta no es un número fijo. Es una combinación: 300 millones de años de historia, 20 millones de años de vida útil, y una amenaza nueva: el hombre. Porque lo que no puede la erosión, lo hace el cambio climático.
¿Qué puedes hacer?
Caminar con conciencia. No dejar basura. No desviarte de los senderos. No escalar zonas cerradas por seguridad. Cada paso que no se desvía es un gesto de respeto hacia un gigante que ha resistido más tiempo que cualquier civilización. Los Pirineos no necesitan que los salves. Necesitan que los entiendas. Y que los dejes en paz.
¿Cuántos años tienen las montañas de los Pirineos?
Las rocas que forman los Pirineos tienen entre 150 y 300 millones de años. Algunas se formaron en mares antiguos, otras fueron forzadas hacia arriba por la colisión de continentes. Pero las montañas como tal, con su forma actual, tienen unos 50 millones de años, desde que comenzó el levantamiento tectónico.
¿Se están desmoronando los Pirineos?
Sí, pero lentamente. Cada año pierden entre 0,1 y 0,3 mm de altura por erosión. Sin embargo, la actividad tectónica los levanta a una velocidad similar, por lo que su altura se mantiene casi constante. El equilibrio entre levantamiento y desgaste es lo que los mantiene altos.
¿Cuánto tiempo más podrán seguir siendo montañas altas?
Los geólogos estiman que los Pirineos podrían mantener su forma de cordillera alta otros 20 a 30 millones de años. Después de eso, el desgaste superará al levantamiento, y se convertirán en una región de colinas suaves, como los Apalaches.
¿El cambio climático acelera el desgaste?
Sí. La pérdida de glaciares expone las rocas a más congelación y descongelación, lo que aumenta la fractura de la roca. Además, las lluvias más intensas y los deslizamientos de tierra están acelerando la erosión en zonas donde antes era lenta. Esto podría reducir la vida útil de los gigantes en millones de años.
¿Qué rutas son las mejores para ver la historia de los Pirineos?
La Ruta del Circo de Soaso muestra reliquias glaciares de 10.000 años. El sendero al Aneto por la Garganta Negra te permite ver granito de 300 millones de años. Y el Valle de Benasque te muestra el desgaste activo, con escombros y ríos que se llevan la montaña. Juntas, te dan una imagen completa del tiempo geológico.
La Voz 4F
febrero 7 2026Lo que más me conmueve de este texto es cómo las montañas son testigos silenciosos de una historia que ni siquiera podemos imaginar. Cada paso que damos sobre esas rocas es un encuentro con el tiempo en su forma más pura. No es solo geología, es memoria planetaria. Cuando caminé por el Circo de Soaso, sentí que el hielo que ya no existe aún respiraba en el aire. No hay palabras para describir esa sensación, solo el silencio y la humildad.
Me encanta que este texto no solo informa, sino que invita a una conexión profunda con la tierra. No somos visitantes, somos huéspedes temporales en un lugar que ha existido antes de cualquier civilización.
Gracias por escribir esto. Me hizo replantearme por qué subo a las montañas. Ya no es solo por la vista. Es por recordar que existen cosas más grandes que nosotros.
Y sí, lo que dices sobre el cambio climático es real. Cada vez veo más rocas sueltas, más deslizamientos. No es solo un problema ambiental, es una pérdida de historia.
Me gustaría que más gente leyera esto antes de salir a caminar. No basta con llevar botella de agua. Hay que llevar también conciencia.
El equilibrio entre levantamiento y erosión es una metáfora hermosa para la vida. Nosotros también nos desgastamos, pero también nos levantamos. A veces lentamente. Pero seguimos.
Gracias por recordarnos que el tiempo no es lineal. Es cíclico. Y las montañas, aunque parezcan inmóviles, están bailando con la Tierra.
Me quedaré con esta imagen: una piedra de 300 millones de años bajo mis botas. Eso es magia real.
Siempre pensé que las montañas eran inmortales. Ahora sé que no. Pero eso las hace más valiosas.
Porque lo efímero es lo que más merece ser cuidado.