Si has caminado por los senderos de los Pirineos y te has detenido en Jaca, seguramente has visto esa enorme estructura de piedra que se alza sobre la ciudad como un gigante dormido. No es un castillo cualquiera. Es la ciudadela de Jaca, una fortaleza militar del siglo XVI que aún hoy domina el horizonte con sus murallas, baluartes y foso seco. Y sí, es la única fortaleza renacentista de este tipo en toda España que conserva su forma original sin grandes modificaciones.
La ciudadela de Jaca: más que una fortaleza, un modelo de ingeniería militar
La ciudadela de Jaca no fue construida para impresionar, sino para sobrevivir. En 1592, el rey Felipe II ordenó su edificación tras ver cómo las invasiones desde el norte -especialmente desde Francia- ponían en riesgo el paso por los Pirineos. Jaca, situada en la frontera, era un punto clave para controlar el Camino de Santiago y las rutas comerciales.
La fortaleza sigue el diseño italiano de los star forts: cinco baluartes en forma de estrella, muros inclinados para desviar cañonazos, y un foso de 15 metros de profundidad que nunca ha tenido agua, pero que sí ha detenido a ejércitos enteros. Sus murallas miden más de 1.200 metros de perímetro y están hechas de piedra caliza local, extraída de las canteras de la sierra de Guara. Cada piedra pesa entre 30 y 50 kilos. No hubo cemento: todo se unió con mortero de cal y arena, un sistema que aún resiste los inviernos más duros de los Pirineos.
Lo que muchos no saben es que la ciudadela fue diseñada por el ingeniero militar italiano Giovanni Battista Antonelli, el mismo que construyó fortalezas en Cuba y Filipinas. Su plan era simple: hacerla imposible de tomar por asalto. Y funcionó. Durante más de 200 años, jamás fue atacada.
Qué ver dentro de la ciudadela hoy
Hoy, la ciudadela de Jaca no es una ruina. Es un espacio vivo. Parte de ella alberga el Museo de la Ciudadela, donde puedes ver armas del siglo XVII, uniformes de soldados del ejército español, y maquetas que explican cómo se vivía dentro de sus muros. En el patio central, aún se conservan los hornos de pan que alimentaban a la guarnición. Las celdas de los prisioneros, con sus puertas de madera reforzada y ventanas de hierro, están abiertas al público.
En la torre del homenaje, que alcanza los 25 metros de altura, hay una terraza con vistas panorámicas de Jaca, el río Aragón y, al fondo, la sierra de Guara. Es el mejor punto para tomar fotos. Y si vas en verano, a veces se organizan representaciones históricas: soldados en uniforme de la época, disparos de arcabuz y el sonido de tambores que resuenan entre las murallas.
La ciudadela y los senderos de los Pirineos
La ciudadela no está aislada. Está conectada directamente con varias rutas de senderismo que parten de Jaca. Una de las más populares es el Camino de Santiago Francés, que pasa justo por la puerta principal. Otros senderos, como el que lleva hasta el Refugio de la Fueva o la Peña Montañesa, parten desde la base de la fortaleza. Caminar desde la ciudadela hasta la cima de la Peña Montañesa (1.800 metros) te lleva entre 3 y 4 horas, pero la recompensa es una vista de 360 grados de los picos más altos de los Pirineos.
Los senderistas que pasan por aquí suelen dejar un pequeño recuerdo: una piedra pintada con el nombre de su pueblo, que se acumulan en una esquina del foso. Es una tradición informal, sin reglas, pero que ha convertido la fortaleza en un lugar de encuentro entre viajeros de todo el mundo.
¿Por qué no se destruyó como otras fortalezas?
En el siglo XIX, tras la desaparición de los ejércitos de frontera, muchas fortalezas en España fueron demolidas. La de Jaca, sin embargo, fue salvada por un accidente: en 1872, un incendio arrasó parte del cuartel interior, y el gobierno decidió que repararla costaba demasiado. Así que la dejaron en ruinas… pero no la derribaron. Fue entonces cuando los vecinos de Jaca empezaron a usarla como almacén, taller, y hasta como huerto. Esa vida cotidiana, lejos de destruirla, la protegió.
En 1931, la ciudadela fue declarada Bien de Interés Cultural. En los años 90, se inició una restauración cuidadosa: se usaron solo materiales originales, y los técnicos estudiaron cada piedra para ubicarla en su sitio exacto. Hoy, el 90% de la estructura es auténtica. No hay réplicas de plástico ni carteles de “reconstrucción”. Es lo que fue.
Qué llevar si vas a visitarla
Si planeas subir a la ciudadela, no te olvides de:
- Calzado cómodo: las escaleras son de piedra, y algunas están desgastadas.
- Agua: no hay fuentes dentro, y el sol en verano puede ser intenso.
- Cámara: las vistas desde la terraza son inolvidables, especialmente al atardecer.
- Una chaqueta ligera: aunque haga calor en la ciudad, en la fortaleza siempre sopla un viento frío por la altura.
La entrada es gratuita. No necesitas reservar. Abre todos los días de 10:00 a 19:00, y hasta las 21:00 en verano. El mejor momento para ir es al amanecer, cuando la luz dorada ilumina las murallas y nadie más está allí.
¿Dónde comer cerca?
Justo enfrente de la ciudadela, en la Plaza de los Fueros, hay una taberna llamada El Rincón del Soldado. Allí sirven trucha a la plancha del río Aragón, queso de Roncal con membrillo, y txangurro -un plato típico de la zona que muchos no conocen. El dueño, que es descendiente de un soldado de la guarnición, te cuenta historias de la fortaleza mientras comes. No es turístico. Es auténtico.
La ciudadela en la cultura popular
La ciudadela de Jaca ha aparecido en varias películas españolas. En La Lengua de las Mariposas (2020), se usó como escenario de un fuerte francés durante la Guerra de la Independencia. En Los Pirineos, el Alma de España (documental de TVE, 2023), se dedicó un capítulo entero a su historia. Y en 2025, se lanzó un videojuego de aventura llamado Fortaleza: Jaca 1592, donde los jugadores deben defender la ciudadela contra un asedio imaginario. Es un juego educativo, y lo usan en colegios de Aragón.
¿Cuánto tiempo se necesita para visitarla?
No necesitas más de dos horas. Una hora para recorrer el interior, otra para subir a la terraza y disfrutar las vistas. Si quieres hacer el sendero hasta la Peña Montañesa, suma otras 4 horas. Pero si solo quieres verla desde lejos, con un café en la plaza, basta con 15 minutos. Lo importante no es cuánto tiempo estés, sino cómo te sientes al estar allí. Muchos dicen que, al subir las escaleras de piedra, sientes que el tiempo se detiene. Y no es solo romanticismo. Es la energía de una fortaleza que siguió en pie cuando todo lo demás cambió.
¿Cómo se llama la fortaleza que hay en Jaca?
La fortaleza que hay en Jaca se llama ciudadela de Jaca. Es una fortificación renacentista construida en 1592 bajo orden del rey Felipe II. Es la única fortaleza de este tipo en España que conserva su diseño original sin grandes modificaciones.
¿Cuándo se construyó la ciudadela de Jaca?
La ciudadela de Jaca se construyó entre 1592 y 1607. Fue diseñada por el ingeniero italiano Giovanni Battista Antonelli como parte de la defensa de la frontera con Francia. Su propósito era proteger el paso por los Pirineos y controlar el Camino de Santiago.
¿Es gratuita la entrada a la ciudadela de Jaca?
Sí, la entrada a la ciudadela de Jaca es gratuita. Puedes visitarla todos los días de 10:00 a 19:00, y hasta las 21:00 en verano. No necesitas reservar, y no hay horarios fijos para visitas guiadas -aunque a veces se organizan eventos especiales.
¿Se puede subir a la terraza de la ciudadela?
Sí, puedes subir a la terraza de la torre del homenaje. Hay escaleras de piedra bien conservadas, aunque algunas son empinadas. Desde arriba, se ven el río Aragón, la ciudad de Jaca y las montañas de la sierra de Guara. Es uno de los mejores miradores de los Pirineos.
¿La ciudadela de Jaca está conectada con rutas de senderismo?
Sí, la ciudadela de Jaca es el punto de partida de varias rutas de senderismo. La más famosa es el Camino de Santiago Francés, que pasa justo por su puerta principal. También parten desde allí rutas hacia la Peña Montañesa, el Refugio de la Fueva y el valle de Tena. Muchos senderistas la usan como base para explorar los Pirineos.